“¿De qué sirve tener los mejores médicos si no hay medicinas?” Con esta contundente pregunta, Iván Delgado expresó su indignación ante la falta de medicamentos e insumos médicos que, según denuncia, afecta la atención de su hija de 14 años, quien padece insuficiencia renal.
El padre de familia aseguró que la situación los obliga a realizar gastos adicionales para conseguir materiales indispensables durante la atención médica, pese a las dificultades que representa enfrentar una enfermedad que requiere cuidados permanentes.
“Nos están mandando a comprar hasta la solución salina y los guantes”, manifestó Delgado, al describir las necesidades que debe afrontar su familia para que su hija reciba la atención que requiere.
La denuncia genera preocupación, especialmente por la vulnerabilidad de los pacientes que dependen de tratamientos continuos y de la disponibilidad oportuna de medicamentos e insumos. Para sus familiares, cada carencia se convierte en una nueva preocupación en medio de una situación ya difícil.
Este testimonio plantea interrogantes sobre el abastecimiento de los establecimientos de salud y la responsabilidad de las autoridades de garantizar una atención adecuada. Es necesario que las instancias competentes revisen lo denunciado y expliquen las condiciones en las que se brinda el servicio médico.
La salud no puede convertirse en una carga económica adicional para quienes ya enfrentan una enfermedad. La ciudadanía espera respuestas y soluciones concretas para que ningún paciente vea comprometida su atención por la falta de insumos esenciales.